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domingo, 20 de junio de 2010

La historia de Grancorazón

Bueno, finalmente me lanzo a escribir esta historia que hace mucho que tenía pendiente. A ver si luego de contarla puedo dar vuelta la página porque estaba transformando en un muro infranqueable que aunque tratara de evitar pasando por el lado haciéndome la idiota, la historia seguirá ahí y no se irá nunca porque es parte de mi vida. Además es muy grande para cerrar los ojos y mientras más lo niege más grande va a transformarse.

La historia de Grancorazón comenzó en un año convulsionado por manifestaciones estudiantiles, los periodistas llamaban a estas manifestaciones el nuevo mayo francés. Yo estaba de intercambio en París y junto a mis amigos no dejamos pasar la oportunidad de protestar en las calles parisinas y de paso participar en los debates de nuestra Universidad. Un día los estudiantes más extremistas decidieron ocupar la escuela durante una noche de manera simbólica, para demostrar que esta escuela tradicionalmente de derecha y de la élite francesa, sí estaba apoyando al resto del movimiento y a las universidades que llevaban meses paradas.

Esa noche de ocupación nocturna junto a Oliver y Xavi nos fuimos a dormir a la universidad, esa noche también conocí a Grancorazón. De inmediato supe que sería alguien especial, quizás porque teníamos muchas cosas en común, quizás porque era la persona que había querido conocer hace mucho tiempo, no lo sé, no podría decirlo.

Grancorazón había vivido en mi ciudad justo un año antes, amaba mi cultura, y a pesar de que era francés hablaba perfecto español. Grancorazón era muy alto, guapo, miraba a los ojos y me hacía sentir como si nadie más existiera en el mundo, además era todo lo contrario al francés  demasiado formal que abundaba en mi escuela... le gustaba tocar bongó, amaba el The Clinic (períodico chileno), le gustaba Inti Illimani, Brassens y Bob Dylan, amaba las montañas y por sobre todo la Cordillera de los Andes, le gustaba mucho escalar, cocinar, leer libros de historia y todos los diarios que pasaran por sus manos.

Las cosas entre nosotros se dieron fácilmente porque teníamos muchos amigos en común, de hecho todas sus amigas estaban enamoradas de mis amigos latinos o españoles mientras que a los franceses que adoraban latinoamérica les gustaba yo... Poco después de mi cumpleaños empezamos a salir y rápidamente supimos que esto iba a ser importante, iba a ser MUY importante.

Con rapidez su casa se transformó en mi casa y viceversa. Mis colocs (roomates) se transformaron en sus colocs y Grancorazón pasó a ocupar un inmenso espacio en mi vida.
Los meses pasaron y el año académico se acababa, yo había planeado un viaje a España para visitar a mis amigos que no vería hasta próximo aviso y luego tenía que volver a mi país, para terminar lo que alguna vez había empezado.

Si alguna vez viví una historia de amor en mi vida, esa fue con Grancorazón en París... porque para él la distancia nunca fue un problema y nunca se cuestionó si debía o no partir para volver a verme. Para él siempre fue evidente que teníamos que estar juntos y aunque mi país estuviera al otro lado del mundo el iría hasta allá para estar conmigo.

Yo empaqué mi vida de un año en una pequeña maleta y me volví con el corazón en las manos, esperando que las cosas resultaran, esperando los milagros. No sabía que me esperaban varias sorpresas aún...

Le parapluie

lunes, 5 de abril de 2010

Belleville: barrio de inmigrantes y creatividad

Ayer me fui a pasear por la ciudad, o más bien por mi barrio, el barrio de los chinos, arabes y artistas..

aquí les dejo una pequeña muestra de lo que se ve todos los días por aquí.

Saludos a todos los que pasan..

por el metro Pyrénées...

en la rue de Belleville...                               



y un poco de arte urbano...



sábado, 3 de abril de 2010

Change is hard.. i should know

Hoy París es más gris que nunca, llueve sobre la ciudad y no piensa parar, y mis ganas de hacer cualquier cosa se volvieron del mismo color, tal como el espejo de Lacan, como si mi cuerpo y mi mente fueran la extensión de este cielo. 

Hoy no quiero salir a pasear, no quiero ver museos, ni películas, no quiero ir a escuchar una nueva banda, ver mis grupos favoritos ni tener a mi mejor amiga hablándome de sus nuevas aventuras, sólo quiero mi habitación blanca con sus luces de colores, quiero mi cama, mi música, mis libros y mi computador...

Hay días que sí, que sí me daría una vuelta por toda esta ciudad a pie, y me la comería entera, como la primera vez que llegué hace más de 5 años, pero ahora la tristeza se apodera de mí. Todas las cosas que quiero y que no pueden ser, todo eso que espero y que al parecer nunca será, me consume y me pesa. 

Quisiera que las cosas fueran distintas, quisiera tener el poder de transformar este sentimiento en algo poderoso, transformar mis ideas en algo útil y creativo, pero en días como hoy no tengo la fuerza, no se que hace la gente con la tristeza, se la traga? la guarda en un cajón? o simplemente se evapora?

mañana será otro día, espero que mañana salga el sol.

She & Him - Change is hard

domingo, 22 de noviembre de 2009

Cómo vivir en París y no morir en el intento

Son muchas los jóvenes que como yo, se financian sus estudios o al menos lo intentan. Este pequeño artículo pretende servir de guía para todos aquellos que desean vivir en la ciudad del amor y la caca de perro en las aceras, sin morir en el intento... o antes de eso, regresar a sus países.

Los posibles trabajos son:

Baby sitter: es el trabajo más fácil de encontrar y más fácil de realizar, pero implica mucha paciencia, un bajo salario (entre 7 y 10 euros la hora) mucha energía, que tu día se corte en dos y muchas veces tener que soportar a un/a(os/as) enano/a(os/as) cascarrabias y tiranos. Trabajé un año como baby sitter y creo que volveré a eso sólo en caso de urgencia.

Garzon(a): es un trabajo que implica bastante tiempo, es fácil de encontrar, pero es difícil tener tiempo para algo después de eso. Para ser garzón creo que hay que tener ciertas cualidades, por ejemplo buena memoria, poder cargar muchas cosas en la misma mano y no cansarse estando muchas horas de pie. Antes de partir a Europa, probé este tipo de trabajos, sin embargo la mala combinación de horas de trabajo y salario no daban muchos frutos a mis ahorros.

Profesor(a) de español: para mi gusto es el mejor trabajo que se puede tener porque no implica mucho tiempo y se conoce todo tipo de personas, uno aprende de los alumnos y además es bien remunerado (entre 17 y 25 euros). El problema de este trabajo son el tiempo de traslado, que puede volverse monótono y que a veces hay carencia de alumnos.

Asistente de español: esta es la variante del profesor de español más estable, porque siendo asistente de español se firma un contrato y uno tiene asegurado un sueldo durante todo el año. Los horarios de trabajo no superan las 12 horas a la semana y el salario es el mínimo de Francia. El asistente de español es una institución en Francia y permite a los recién llegados de integrarse a una pequeña comunidad. El asistente de español es acogido por los profesores y estudiantes y generalmente participa a muchas actividades y tiene varios beneficios. Yo trabajé un año de esto y ojalá pudiera hacerlo nuevamente.

Malabarista, cantante o músico: este es uno de los típicos trabajos de inmigrantes sin muchos estudios o simplemente es para aquellos que quieren probar suerte. Este es el trabajo que jamás tentaría porque si bien no parece aburrido al pasearme por las líneas de metro de París ni los mejores artistas tienen muy buena suerte con los parisinos.

Inspector(a) de colegio: es el trabajo que alguno de mis conocidos tienen. Parece entretenido, no quita mucha energía, pero sí muchas horas del día. No es recomendable para doctorantes que necesitan pasar muchas horas al día en la biblioteca.

Bibliotecario(a): este trabajo no demanda mucho esfuerzo, ni conocimiento ni nada en especial sólo amor por los libros y afección por la tranquilidad y el silencio. El problema con este trabajo es que es mal remunerado (el mínimo por hora) aunque por las condiciones del trabajo esas cosas pueden obviarse, sin embargo este empleo es difícil de encontrar.

Trabajador(a) del Mc Donald's o de alguna de sus variantes: este trabajo es bastante accesible, apto para todo tipo de personas, aunque aquellos que tienen el colesterol alto deberían abstenerse por las altas cantidades de grasa que circulan por esos ambientes. Trabajar en uno de estos sitios de comida rápida puede ocasionar enfermedades como la obesidad o el stress, sin embargo es una buena opción cuando no hay nada disponible en el horizonte.

Vendedor(a) de Zara: apto principalmente para los españoles porque tienen más facilidades de ser seleccionados. Ideal para esos que aman la ropa y estar a la moda, también es apto para todos esos fashion que no fueron aceptados por la academia de modelos. Al parecer no es tan mal remunerado como otras tiendas y se puede adquirir mejores puestos. Nunca he intentado este trabajo porque demanda muchas horas al día, pero conozco varios que han optado por este tipo de empleo en Santiago.

Bailarin(a) de sex shops: este es el tipo de trabajo que me ofrecieron una vez caminando despistada por Saint-Denis. Este tipo de trabajo al parecer es bien remunerado, no es necesario trabajar muchas horas al día, ni demanda mucha energía, sin embargo es necesario contar con altas dosis de humor, no ser moralista y dejarse llevar. Antes de trabajar en algo como esto instauraría la variante de "malabaristas de semáforos" típicos de Chile y Argentina.





Si usted señor lector tiene alguna otra idea de trabajo para estos jóvenes esforzados estudiantes, no dude en señalarla aquí.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Indocumentados en Francia


Desde que Nicolás Sarkozy asumió como Presidente de Francia, las políticas contra la inmigración se han puesto cada vez más duras. Frecuentemente los medios publican informaciones sobre inmigrantes ilegales que han sido reenviados a sus países, como también es  usual observar protestas de los indocumentados.

Sin embargo, el caso de Chama – un niño de 5 años nacido en Francia, de padres angoleños – ha dejado consternada a la opinión pública. El padre de Chama que llevaba viviendo más de 10 años en Francia fue arrestado en un control de identidad, su madre había desaparecido poco después de su nacimiento y actualmente este menor se encuentra viviendo con la pareja de su padre, no obstante, como su nacionalidad es francesa las autoridades aún no deciden si este niño debe vivir en un orfanato en Francia o partir con su padre que será prontamente devuelto a su país. Su padre aseguró a medios franceses, que prefiere que su hijo viva en Francia lejos de él, para que pueda tener un futuro mejor. El caso de Chama y su padre son frecuentes, ya que los controles de identidad son habituales y pueden ocurrir en cualquier lugar. Para la policía no es relevante la cantidad de años que tengan los indocumentados viviendo en Francia, sólo les importa que tengan sus papeles en regla.


Durante los últimos días de agosto, la policía francesa desmanteló la llamada “Jungla” – campamento donde cientos de migrantes se refugian antes de atravesar el canal de la Mancha, próximo a la ciudad de Calais – donde fueron arrestados más de doscientas personas, la mayoría de nacionalidad afgana de los cuales, más de cien eran menores de edad. Los franceses nos son indiferentes a esta situación y muchos de ellos participan en organizaciones solidarias a los llamados sans papiers, así mismo muchos estudiantes, con padres y profesores realizan múltiples manifestaciones cada año para apoyar a sus compañeros en situación irregular. Lamentablemente todo esto no es suficiente para reducir el número de expulsiones que el gobierno francés ha fijado previamente que bordea 30.000 expulsiones por año.

martes, 3 de noviembre de 2009

Faubourg Saint-Denis

Francine llama a su novio y le dice:
"A veces la vida te pide un cambio, una transición,
como las estaciones, la primevera ha sido fantástica,
pero ha terminado el verano, hemos perdido el otoño y
de repente hace frío, tanto frío que todo se hiela.
Nuestro amor se ha dormido y la nieve le ha pillado por
sorpresa. Pero si te quedas dormido en la nieve no ves
como llega la muerte. Cuídate."


Cortometraje de la película "París je t'aime":
La historia de Faubourg Saint-Denis, del director Tom Tykwer.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Doctorante y qué? mi declaración de principios




Antes de decidir que me quedaba en Paris, que Bruselas se quedaría esperando por mí para otra vez, antes de que toda mi familia pasara por París (porque mi primo se casó aquí con la mejor francesa que podría haber encontrado), antes de no haber ganado las becas para doctorado y después de decidir que no quería solamente quedarme a trabajar en Europa... antes y después de todo eso decidí inscribirme a Doctorado.


Quizás sea muy joven e inexperta, pero siempre hay que empezar alguna vez las cosas que se quieren en la vida y mejor antes que después que ya esté lejos de este lugar que me ofrece tantas oportunidades. Quizás mucha gente que me conoce me critique porque no fui ni la mejor alumna ni la más madura, pero la vida me ha llevado hasta aquí y entre trabajar en alguna empresa de sondeos, prefiero dar clases de español y dedicarme a mi doctorado

Mucha gente no le encuentra mucho sentido a mi doctorado y mira con ojos críticos la utilidad que tenga pasar tantos años en función a un tema tan específico como el mío, pero me da igual, todas esas opiniones ya no me importan, porque creo que algún día todo este esfuerzo va a dar frutos. Creo que quedarme en París, la universidad en la que me estoy inscribiendo y mi profesor-guía fueron una buena elección. Creo que todo  en la vida tiene una razón de ser y los contratiempos que he tenido hasta ahora me han abierto ventanas en otros lugares que no había sido capaz de ver, además creo que tener la mente positiva es la mejor manera de enfrentar los problemas y el futuro.  

Saludos a los blogueros que pasan por aquí!

Les dejo un poco de Beirut

viernes, 16 de octubre de 2009

Concierto de Pixies




Acabo de llegar de uno de los concierto más anhelados de mi vida: el concierto de Pixies... Después de querer verlos por años por fin me encontraba en las ciudades que formaban parte de su gira. 

Hoy Pixies tocaron en el Zenith de Paris, una de las salas más prestigiosas de esta ciudad, con una excelente acústica y visibilidad, y aunque tocaron sus mejores canciones siempre faltarán algunas que nos dejarán un gusto a poco, como fue el caso hoy con las canciones Caribou y Where is my mind?

Además ver un concierto en un país que no es el tuyo siempre lleva consigo algunos desajustes. No se si será que los chilenos somos más fanáticos de Pixies o que somos un poco más desordenados, pero la tranquilidad parisina me chocó un poco. Aunque en el concierto se escuchaban muchos extranjeros, por ejemplo muchos españoles e italianos, el ambiente no era el que me esperaba.

De todas formas no dejé de bailar y cantar como si el mundo se fuera a acabar porque si tuviera que hacer la banda sonora de mi vida, Pixies tendría un lugar privilegiado. Gracias Pixies por sus canciones, el excelente sonido, los buenos videos y los links a Buñuel, aunque esta noche me dejaron gusto a poco después de tanta espera.





Para aquellos que pasan por aquí que no conocen Pixies aquí tienen una pequeña muestra.


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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Parigi, Parigi !!!


Est-ce que j'ai le droit de partir ?

Paris no me deja partir, quiere que me quede y hace lo imposible para que sigamos juntos, tal como la modelo de la foto con la Torre Eiffel amarrada a su cabeza...

mis planes se hicieron agua y me quedo un año más aquí por lo que parece...

no es malo, Paris está lindo, no florece pero tampoco se congela, el verano no se nos va...

y los museos ofrecen sus mejores exposiciones
así que me quedo feliz...

domingo, 27 de septiembre de 2009

Paris et moi



Con París tenemos una extraña relación de años… una relación que se inició cuando era niña y soñaba con esta ciudad, sus calles, sus poetas, escritores y artistas. Un lugar que fui descubriendo a medida que más leía. Una ciudad donde me paseaba imaginariamente de la mano de Cortázar y Oliveira, lugar que anhelaba aún más con las historias de la Revolución y del Mayo Francés…

Cuando llegué París me enamoré a primera vista dejando novio, amigos, familia y una vida entera. Cada calle y cada barrio que descubría me hacían sentir cosas distintas que me empujaron a quedarme aquí. Esta ciudad que soñaba, donde todas mis ilusionas estaban puestas, en la ciudad de la luz que nunca duerme y donde es casi imposible aburrirse, me sedujo hasta que me quedé, cambiando de idioma teniendo que armar nuevos proyectos y un futuro.  Aquí conocí gente que me hicieron cambiar mis ideas y que me mostraron una nueva imagen de mí misma, que me hicieron darme cuenta que a veces esos que parecen enemigos pueden ser tus mejores amigos y esos otros que parecen más similares a ti, al final no tienen nada que ver contigo. También aprendí que a veces la soledad, las ausencias y todo eso que dejaste, te pueden dejar un vacío imposible de llenar ni con los castillos más hermosos, ni la vida nocturna más apasionante.

Finalmente me transformé en una parisina más y la agitada vida que en un momento me gustaba comenzó a consumirme y terminó por agotarme… Las largas horas en el metro, los clochard borrachos, las estaciones plagadas de ratones y los departamentos 4 x 4 me hicieron reflexionar sobre el tipo de vida que quiero tener. No se si la belleza de una ciudad, sus museos, su cultura y la cantidad de gente interesante que puedes encontrar es suficiente para aguantar subir cada día 9 pisos.

Quizás simplemente tenga que buscarme una casa más grande sin tantas escaleras y comprarme una moto para no tener que pasar tantas horas en el metro insoportable de Paris. Quizás ya sea la hora de decir adiós, de buscarme otro lugar, donde me sienta mejor, una ciudad más pequeña, más acogedora, con más espacio, con precios más baratos, donde sienta que no estoy en un desfile de modas y donde pueda andar a pie.

No se si sea la mejor decisión, pero creo que ya es hora: Paris te dejo, no se si para siempre, pero al menos lo haré por un momento. Se que te extrañaré, que nunca será lo mismo sin ti, se que me faltarás, que extrañaré tus calles con kebabs y tus crepes, tus edificios haussmanianos, tus cafés, tus crèmes brûlées, el sena, tus parques, el canal saint-martin…

Alguien me dijo una vez que después de vivir en Paris no se puede vivir en ninguna otra parte, que siempre nos faltará, pero necesito un respiro. Quizás vuelva antes que salga el sol...





sábado, 30 de mayo de 2009

la música y Paris


Paris aparte de todo lo que ya todos sabemos tiene otra magia. Una magia muy particular que se llama música tzigane, jazz manouche, que solo algunos entendidos pueden valorar.
Esta música nos permite salir de la rutina, de las angustias, decisiones, de las ganas locas de emigrar, como también mutar, devenir un otro ajeno a uno mismo. Si no fuera por estos grupos que he descubierto como en una bola de nieve, desde el primero que me lo encontré afuera de un museo el 2005, la vida parisina no sería la misma.. Porque a la vuelta de la esquina se pueden encontrar uno de estos grupos que van a cambiar el curso de tus días, que van a hacerte soñar despierto otra vez y creer que aún es posible volver a empezar. Esta noche. Algunos de los grupos:

Guappecarto:       http://www.myspace.com/guappecartomusica
Telamure:           http://www.myspace.com/telamure
lunarossa :          http://www.myspace.com/lunarossamusic
gallina la lupa:     http://www.myspace.com/gallinalalupa

lunes, 9 de febrero de 2009















La ventana de la escalera del departamento de Châteaudun.

La colocation (piso compartido)

Vivir en Europa a veces es una cuestión de sobrevivencia, más aún si vienes de un país en vías de desarrollo o simplemente del tercer mundo. Buscar un piso en Paris implica cumplir una serie de condiciones muy difíciles de obtener cuando eres joven, tus padres viven al otro lado del hemisferio y tu sueldo esta un poco más abajo del mínimo francés.

Las posibilidades por tanto se limitan a que alguien de tu red de contactos te de algún dato de un studio (departamento de un ambiente donde vives hacinado), postules en alguna residencia o busques una colocation.

Las colocations generalmente son la mejor opción si quieres tener más espacio, tener un lugar donde invitar amigos y vivir en un buen barrio por un precio aceptable. Sin embargo, en el mundo de los pisos compartidos se puede encontrar de todo: la colocation “amistosa” donde el ambiente es muy grato y compartes comida, fiestas y quehaceres domésticos; también están la colocation “vive y deja vivir” en la cual tienen reglas, se respetan los espacios y también se logra hacer buenas migas; y por último esta la colocation “individualista” donde hay muchísimas reglas y la amistad es inexistente.

En el tiempo que llevo aquí he vivido en los tres tipos de colocations y cada una de ellas tiene sus cosas buenas y malas. En una de las colocations que viví todo tenía que hacerse en familia, desde comer cenas mexicanas hasta las clases de salsa que uno de ellos hacía. El clima era muy ameno, el departamento era precioso, además me acogieron y me ayudaron mucho en lo que fue mi primera llegada el viejo mundo, sin embargo la vida tan comunitaria terminó incomodándome y partí en busca de mayor independencia y libertad.

La segunda colocation fue mi preferida, pero lamentablemente nada dura para siempre y a veces la convivencia se resquebraja. Al principio todas teníamos nuestro espacio, nuestra salita de estar con un narguile para compartir con mucho tabaco para consumir, las fiestas se repetían y las conversaciones durante los desayunos y almuerzos me enseñaron bastante de los franceses. No obstante, mi fiesta de cumpleaños número 22 y unas manchas de vino en el salón terminaron con la alegría del soleado departamento de Guy Moquet.

Hoy día vivo en una colocation que pasó del segundo tipo al tercero. La convivencia en el departamento de Notre Dame de Lorette con el japonés, la búlgara y la serbia estaba bien, no era una gran convivencia, pero las cosas estaban en orden. Lamentablemente la partida del historiador japonés hizo perder algo del equilibrio comunitario que existía. Del mismo modo, el hecho de que tener que regresar por un mes a mi país terminó por convencerme de que pagarle gratuitamente un mes a una propietaria cascarrabias no vale la pena. Así que mis días en la calle de Châteaudun muy pronto llegarán a su fin.

¿Con qué colocs (compañeros de piso) me encontraré en el futuro? ¿Qué tipo de propietarios serán con los que tendré que lidiar? ¿En que lugar viviré en el futuro?

Todo eso está por verse. Mientras tanto me dedicaré a disfrutar mi barrio, uno de los mejores de Paris.

tiza y pizarrón

Nunca pensé que algún día llegaría a estar durante mañanas completas delante de una sala de clases. Jamás me gustó estar frente a una masa silenciosa, crítica, balbuciente, para anunciar informaciones, exponer disertaciones, o simplemente mirarlos a la cara. En ese entonces sufría de algo similar al pánico escénico que tienen los actores al comenzar una obra de teatro. Me bastaba con los miles de ojos extraños y curiosos que me observaban cuando me subía con una valentía impresionante, al trapecio que colgaba de una de las ramas del Parque Forestal hace años atrás. Ojos que me seguían cuando estando colgada de cabeza, en posición araña o colgando de un pie mientras el otro jugaba con mi flequillo.

Las tres ocasiones en que me enfrenté a un público importante fueron cuando tuve la fallida presentación trapecística en una convención de circo y las siguientes cuando presenté mis dos tesinas de sociología. Con eso pensé que ya había tenido suficiente.

No sabía que después vendría algo peor: las clases en el liceo y el colegio. Nunca pensé que algún día sería profesora en un liceo y que tendría más de 200 alumnos, porque jamás la educación estuvo entre mis planes, sin embargo el día llegó. Tuve que presentarme rápidamente en español aunque mis interlocutores entendieron la mitad de lo que les dije, a causa de mi acento sudamericano y la velocidad con las que salen mis palabras en esa clase situaciones.

Sin embargo, con el paso de los días mis exposiciones se volvieron más lentas y se mezclaron con el francés. Como una ruleta comencé a saltar del español al francés para traducir las frases a mis alumnos, lo que muchas veces puede generar situaciones nefastas si no se controla bien, como fue el caso de una disertación en la universidad donde estuve a punto de brincar de un idioma a otro.

Los meses pasaron y los ojos inquietos que me miraban de los pupitres comenzaron a volverse conocidos y amistosos. Mi voz se volvió más pausada y finalmente le tomé el gusto a la oratoria y la enseñanza.

Descubrí entre esas clases la cantidad de vueltas que puede tener la vida y la cantidad de nacionalidades que puedes encontrar en una sala de clases. Me encontré con alumnos de Filipinas, Laos, Vietnam, Camerún, Mali, Marruecos, Bolivia y Rusia, sólo por nombrar algunos países.

Por sobre todo, me gustó lo que sucede cuando le muestras dimensiones nuevas a un alumno, es como abrir ventanas a lugares donde todo puede acontecer. Además cuando enseñas a jóvenes que descubren el mundo, tú creces también y disfrutas lo espacios, formas y situaciones que antes te parecían cotidianas y sombrías.

América Latina tiene nuevos colores en mi pizarrón y en mis aulas conviven llamas fosforescentes, cóndores con bufanda y la motocicleta del Che, que desde un par de semanas le crecieron alas.